Saturday, March 3, 2018



Por los oasis
afrontas el sudor,
la sed, las dunas...

Sólo por ellos,
recorrer el desierto
vale la pena.

(Por los oasis:
luminosos y breves
como un destello.)

¿Cómo podríamos,
sin vislumbrar oasis,
seguir andando?

Y daría igual
si al final resultaran
ser espejismos.



2 comments:

  1. Caminamos hasta el verde y el agua o nos enamoramos simplemente del desierto...

    ReplyDelete
  2. La tierra prometida -mentirijilla de Moisés- era otro desierto. Pero sin ella, ¿cómo hacer que la gente se embadurnase de arena? (Todos somos Moisés, al menos en este aspecto.)

    ReplyDelete

Note: Only a member of this blog may post a comment.